Cuando cambia la estación, muchos guardan la ropa que no van a usar durante varios meses. Sin embargo, algunos errores simples en ese proceso pueden afectar el estado de las prendas cuando llega el momento de volver a usarlas.
Guardar la ropa sin lavarla
Aunque parezcan limpias, pueden tener restos de sudor, polvo o perfume. Con el tiempo, esos residuos pueden generar manchas o malos olores en las telas.
Usar bolsas totalmente cerradas
