Un caso que combina drogas, robos y fiestas clandestinas en el Hospital Italiano de Buenos Aires sacude a la comunidad médica argentina tras la muerte de Alejandro Zalazar, anestesista hallado sin vida en su departamento de Palermo. Se presume que falleció por una sobredosis de propofol y fentanilo.
El parte policial señala que el cuerpo presentaba una vía en el pie derecho y un catéter en el izquierdo, acompañado de elementos descartables para inyecciones. La autopsia preliminar determinó congestión, edema pulmonar y edema meningoencefálico, aunque la causa de base aún se investiga.
El 23 de febrero, la institución denunció faltantes de anestésicos, lo que derivó en una investigación judicial a cargo del juez Javier Sánchez Sarmiento.
