El Cuerpo Interdisciplinario Forense del Poder Judicial de Chubut determinó que Ángel López, el niño que murió en Comodoro Rivadavia bajo la tutela de su madre y padrastro, falleció por “síndrome de respuesta inflamatoria sistémica y daño multiorgánico debido a un proceso infeccioso por foco pulmonar”, en concomitancia con traumatismos craneoencefálicos. El mecanismo de muerte fue una “hipoperfusión tisular grave multifactorial”.
Los forenses aclararon que las más de 20 lesiones cerebrales halladas se corresponden con el proceso de las patologías señaladas, descartando que fueran producto de golpes o del síndrome del sacudón, como se sospechaba inicialmente. El informe fue elaborado tras una junta médica realizada el 15 de mayo.
La fiscalía no cambiará la imputación contra la madre, Mariela Beatriz Altamirano, y su pareja, Michel Kevin González, aunque podría modificarse la figura delictiva. Actualmente ambos cumplen prisión preventiva por homicidio calificado por alevosía y ensañamiento, cargo que podría variar al de abandono de persona, que prevé un máximo de 15 años de cárcel.
Ángel tenía antecedentes médicos: fue internado en enero de 2022 por rinitis alérgica y COVID-19, y en septiembre de 2024 fue atendido por neumonitis. El 5 de abril pasado ingresó nuevamente con diagnóstico de coma y paro cardiorrespiratorio en domicilio, neumonitis por inhalación de vómito y diabetes insípida.
