Después de una rutina intensa, una caminata larga o una sesión de entrenamiento, puede aparecer un dolor repentino que obliga a detenerse: el calambre muscular. Se trata de una contracción involuntaria que puede durar desde unos segundos hasta varios minutos y afectar especialmente a las piernas y los pies.
Aunque suelen ser pasajeros, estos episodios pueden resultar molestos y dificultar la recuperación después de la actividad física. Su aparición no responde a una única causa, ya que intervienen factores relacionados con el esfuerzo, la condición física y las características de cada persona.

Qué puede provocarlos después del ejercicio
