El Gobierno consiguió la media sanción de la reforma de la Ley de Salud Mental, aunque para reunir los apoyos necesarios Patricia Bullrich debió aceptar modificaciones reclamadas por los bloques dialoguistas.
Las negociaciones se concentraron en dos aspectos: las responsabilidades financieras de la Nación y la integración de los equipos profesionales. Finalmente, el proyecto recibió 42 votos afirmativos y 21 negativos durante la sesión del Senado.
Uno de los principales cambios establece que el Estado nacional deberá brindar cooperación técnica y económica a las provincias y a la Ciudad de Buenos Aires para implementar la reforma. Los aportes se coordinarán mediante convenios en el ámbito del Consejo Federal de Salud (COFESA).
