Sentirse agotado todo el tiempo no es normal, pero tampoco es tan raro. Entre el ritmo diario, las exigencias laborales y personales, y la hiperconexión, el cuerpo y la mente a veces piden un freno. ¿Pero cómo saber si lo que te pasa es cansancio por estrés acumulado o si ya estás frente a un cuadro de fatiga crónica?
El estrés acumulado es la consecuencia de sostener durante mucho tiempo un estado de tensión física y emocional. La exposición constante a situaciones estresantes –trabajo, obligaciones familiares, problemas personales, falta de tiempo para uno mismo– mantiene al cuerpo en alerta, generando un desgaste progresivo.

Síntomas frecuentes:
