Días antes del allanamiento a la Mansión que se le atribuye a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), o más precisamente a su tesorero, Pablo Toviggino, tuvo lugar un frenético operativo que tuvo como centro borrar cualquier rastro que apuntara al número dos de la poderosa entidad deportiva.
Según La Nación, La operación comenzó a la par de la seguidilla de operativos policiales entre diciembre y enero que, eventualmente, culminaron en la sede de la AFA y la mansión de Villa Rosa.
El primer paso del plan consistió en cerrar los grupos de WhatsApp a través de los cuales los empleados del inmueble reportaban sus tareas. Allí se volcaba una gran cantidad de imágenes y videos.
