Estamos tan acostumbrados a vivir rodeados de estímulos sonoros que muchas veces no notamos el impacto que tienen. Pero así como la vista se agota tras horas frente a una pantalla, los oídos también pueden saturarse. Esa sensación de agotamiento, irritabilidad o falta de foco luego de un día lleno de sonidos tiene nombre: fatiga auditiva.
No se trata de una enfermedad, pero sí de una condición real que afecta el bienestar físico y mental. Puede aparecer después de largas videollamadas, jornadas con auriculares puestos, espacios con mucho ruido de fondo o simplemente por estar expuestos de manera constante a voces, música o sonidos ambientales.

Los signos suelen pasar desapercibidos o confundirse con cansancio general. Algunos de los más comunes son:
