Abrir un frasco de vidrio puede convertirse en una tarea frustrante cuando la tapa no se mueve, incluso si se intenta girarla varias veces. Aunque la primera reacción suele ser aplicar más fuerza, insistir de esa manera puede provocar dolor en las manos, hacer que el recipiente se resbale o incluso romper el vidrio.
Antes de recurrir a herramientas o pedir ayuda, conviene probar algunos métodos sencillos que permiten mejorar el agarre o aflojar el cierre sin someter el frasco a demasiada presión.

El agua tibia puede ayudar a aflojar la tapa
