La firma del acuerdo marco entre la Argentina y Estados Unidos marcó un hito para la relación bilateral, pero su implementación real está lejos de ser inmediata. El entendimiento político entre Javier Milei y Donald Trump abrió una ruta de cooperación amplia, aunque todavía atravesada por revisiones legales, capítulos técnicos pendientes y decisiones institucionales que ambos países deberán validar en las próximas semanas.
El primer tramo del proceso —la revisión jurídica— ya está en marcha y demanda un trabajo minucioso. Cada eje del acuerdo, desde aranceles y barreras técnicas hasta propiedad intelectual, comercio digital y normas ambientales, debe ser compatible con la legislación interna.
Si alguno de estos puntos requiere modificación normativa, será el Congreso argentino el que tendrá que intervenir, tal como ocurrió con acuerdos previos firmados por la Argentina con otras potencias.
